lunes, diciembre 18, 2006

como un disco rayado

Dejé el movil suavemente sobre la cama, a mi lado. En cualquier otra ocasion lo hubiera estrellado contra la pared (y no hubiera sido la primera). Pero me encontraba demasiado cansada, demasiado triste, sin ganas de seguir peleando. No queria convertir esta ocasion en otra mas, igual a las anteriores, con mismo principio y mismo final, y ninguna conclusion en claro. Asi que aprete fuertemente las palmas de mis manos contra mis ojos, tratando de contenerme, de pensar en otra cosa que no fuera en la rabia que sentia dentro de mi. Senti como una lagrima delatadora se escapaba y rodaba por mi mejilla, y no pude aguantar mucho mas, me mire las manos para comprobar que las tenia empapadas. Me lleve la mano al cuello y me quite el collar, aquel que me regalo en una noche de verano, en la que pasamos horas y horas abrazados y yo me senti la mujer mas feliz del mundo.

no hay nada como sentir la otra cara de la moneda, como hacer que algo dulce y agradable se convierta en un dolor punzante en tu interior. y ya no tengo ganas de darle la vuelta a la moneda, ni de abrir mas puertas, ni ventanas, ni latas de aceitunas. tenia dos opciones, seguir dando vueltas a la tortilla o acabar con todo. asi que cogi la moneda, y la tire por una alcantarilla, sin volver la vista atras.

besos navideños

SiL

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sil, nena, a veces hay que dejar que corra la rabia... llora, y llora, y llora... si eso te sirve para calmarte.
Y luego cierra la puerta, sin muchos estruendos, sin dar golpes, suavecito.
Y dejala cerrada, si crees y sientes que debes hacerlo.
Un beso.